Versos etílicos II
Ideas difíciles de implementar discurren por mi cabeza.
brotan los sueños que buscaron su piel, en poros de
realidades utópicas, vivencias abstractas y anomalías exacerbadas
mis manos se sienten con fuerza,
no sueltan la soga con la que han de forjar mi cuerpo y mi ser.
Hace tiempo que dejaron de existir aceras y semáforos
todo lo que veo es bonito,
todo lo que siento es bonito.
Ahora no hay más verdad que ésta,
la verdad del hedonismo,
lástima que mañana tenga que salir el sol.
En la penumbra
Leo tus ojos en la oscuridad
sus palabras son manzanas cuadradas
para mis orejas de madera carcomida
que alguien olvido barnizar
Con un tenedor cepillo mi alma
y retuerzo los hilos de mi pensamiento
intentando cerrarte las ventanas de mi alcoba
encerrándome en mí cuerpo
evadiendo tus cantos apocalípticos
sin ser consciente de que ya has recalado dentro
En la penumbra, tus pensamientos me dañan,
tus letras me hieren
hasta dejar infaustos y moribundos
los ojos que aun quieren verte
Digiero trozos de tu piel ya muerta
disfruto con retazos de tus desechos
naufrago en un Oasis perdido,
perdido con tus ojos
Gran hermano
Un ojo para gobernarlos a todos. Un ojo para encontrarlos, un ojo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de las sombras.
Carreteras
La mayoría de las carreteras son viejas y maltrechas aunque no lo parezcan. Son caminos prefabricados por los que alguien creyó saber, y quizás, visto desde un punto positivista supo. Son rutas con rediles infranqueables, rodeadas de lugares inhóspitos, de donde, aparentemente, es difícil salir bien parado.
Están surcadas por diligentes e industriosas líneas, que saben todo acerca de la lección que les tocó aprender, la de guiar a los que vienen y a los que van.
Paisajes enteros reducidos a una muesca de absorción de lo total en lo abstracto por donde deambulan los aciagos destinos de los utilitaristas extremos. Pretender hacernos creer lo contrario, basándose en las directrices de la nueva retórica, sólo supone la gran falacia por antonomasia. Si dios existe, estoy seguro que tendrá en su haber montañas de galipó.
Antes de adentrarnos por una carretera deberíamos hacernos solamente una pregunta: ¿hacia dónde se dirige?

Versos etílicos
El sentimiento autodestructivo no es racional.
Sólo simple carácter.
El residuo de un sueño perdido.
Un trozo de una vida partida.
Exactitud rota.
Manía indispuesta.
Realidad suprimida.
Un sueño proscrito.
Segundos aturden pero no cuelgan.
Puntos separan pero no aíslan.
Líneas tientan pero no consiguen.
Tú y yo, planes plebeyos.
El ambiente es tenaz.
Tú yo y el infinito.